En poco mas
de 50 páginas rescata y nos expone un resumen de numerosos casos
tratados por el “Der Stürmer“, un periódico semanal editado en Alemania
(desde 1923 hasta el final de la guerra en 1945, cerrado en varias
ocasiones), dirigido por Julius Streicher (1885-1946) y que fue una
víctima del Rito de Sangre Talmúdico conocido como los Juicios de
Núremberg.
La posición
de Streicher en Alemania durante la guerra nunca fue alta, nunca
desempeñó un puesto de gobierno;en 1940 había sido relevado como
Gauleiter de Franconia (una división administrativa),y cuando fue
arrestado en 1945 , desde hacía 5 años se hallaba completamente al
margen de la actividad política, prueba de ello es que vivía en una
granja desde aquella fecha. Sin embargo, fue arrastrado y ubicado en el
mismo grupo con los hombres más altos del Estado Alemán y procesado con
ellos como “criminal de guerra” de primera magnitud.
Winston Churchill para complacer al judaísmo mundial, proclamó que Streicher debía ser ejecutado sin juicio.
¿Por qué?
Por la sencilla razón de que Julius Streicher exhibía crudamente la
naturaleza corrupta y perversa del judaísmo internacional: ¡Julius
Streicher no evitó nada a sus lectores!. Tanto los hábitos sexuales
totalmente enfermos y retorcidos del “Pueblo Elegido”, como la
perversidad aplicada sobre los descuidados gentiles por médicos judíos,
hasta el crimen infernal del Asesinato Ritual de niños y adolescentes.
Streicher lo publicó todo ¡y probó cada palabra que dijo! ganando así el
eterno odio de los judíos.
En los
Procesos de Núremberg, Streicher fue acusado por “crímenes contra la
humanidad”. Las palabras exactas del cargo contra él fueron: “… por sus
25 años de escribir, hablar y predicar odio hacia los judíos, entraña
claramente persecución en el terreno político y racial en conexión con
los crímenes de guerra, como lo define la carta, constituyendo un crimen
contra la humanidad”. Cuando Streicher fue traído ante sus acusadores,
los asesinos en masa de Katyn y los responsables del bombardeo de Dresde
(que ocasionaron la muerte de 300.000 personas en tan solo 3 horas),
con gran desprecio y sarcasmo se burló: “¡Es la Fiesta del Purim
1946! El Judaísmo mundial controla este juicio. Es algo diabólico ver
cómo el mundo judío ha concentrado su poder para realizar este juicio”.

